Asia · Taiwán

Taiwán

Montañas de mármol, mercados nocturnos y casas de té.

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El destino

Una isla que sorprende a quien no la esperaba.

Taiwán es una isla montañosa donde una cordillera muy elevada cae directamente sobre el Pacífico. En pocas horas se pasa de una capital ordenada y muy viva a gargantas de mármol, campos de té en la niebla y pueblos costeros donde no hay prácticamente nadie.

Es un destino cómodo, seguro y bien comunicado, con un tren rápido que recorre la costa oeste y una red de senderos poco conocida fuera del país. Y una cultura de la comida que se concentra en los mercados nocturnos de cada ciudad.

En profundidad

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La vuelta a la isla

El recorrido clásico baja por el este —el lado salvaje, con acantilados y valles agrícolas—, cruza al centro por las montañas y sube por el oeste, donde están las ciudades históricas. Se hace en tren, en coche o combinando ambos según el ritmo.

Templos, té y memoria

La isla conserva templos taoístas y budistas cargados de incienso y color, junto a una herencia colonial de principios del siglo pasado visible en la arquitectura y en los ferrocarriles de montaña. Los pueblos indígenas del interior mantienen lengua, tejidos y festivales propios.

Mármol, bosque y fumarolas

El interior es puro relieve: una garganta de mármol excavada por el río, bosques de cipreses centenarios envueltos en niebla, valles de arrozales entre montañas y, en el norte, fumarolas y aguas termales a un paso de la capital.

Mercados nocturnos y sobremesa

Comer aquí es callejear: fideos de ternera, bollos al vapor, tortilla de ostras, tofu fermentado para valientes y el té con perlas, que nació en esta isla. Y una cultura del té de altura que se disfruta con calma en las casas de las montañas.

Cuándo y cómo viajar

Otoño y primavera ofrecen el mejor equilibrio; el verano es caluroso y con tifones, y el invierno resulta suave en el sur. El tren rápido y los autobuses resuelven casi todo. Cada viaje a Taiwán se diseña a medida: ciudades, montaña, costa este y aguas termales.

Qué ver

Destinos populares

De los mercados de Taipéi a las playas de Kenting, estas son las paradas que dan forma a un gran viaje por Taiwán. Desliza, usa las flechas o toca una placa para explorarlas.

Puerta de entrada

Taipéi

Rascacielos, incienso y montaña al fondo.

La capital combina un rascacielos con forma de bambú, templos llenos de humo, un museo con una colección imperial extraordinaria y mercados nocturnos donde se cena de pie. Alrededor, montañas con senderos y termas.

  • Taipei 101
  • Museo del Palacio
  • Templo Longshan
  • Mercado de Shilin
Montaña costera

Jiufen

Farolillos rojos sobre el mar.

Un antiguo pueblo minero encaramado a la ladera, con callejones escalonados, casas de té asomadas al océano y farolillos que se encienden al atardecer. La niebla aparece casi todas las tardes.

  • Casas de té
  • Callejón Shuqi
  • Vistas al océano
  • Pueblo minero
Costa norte

Yehliu

Rocas esculpidas por el mar.

Un cabo donde la erosión ha dejado formaciones de arenisca con formas imposibles: setas de piedra, panales y una silueta que recuerda un perfil humano. El oleaje golpea justo detrás de la pasarela.

  • Formaciones de arenisca
  • Cabeza de reina
  • Pozas de marea
  • Costa norte
Mármol

Taroko

Un río que cortó la montaña.

La gran garganta de la isla está excavada en mármol y se recorre por túneles y pasarelas colgadas sobre el vacío. Paredes verticales, agua turquesa y templos encajados en la pared de roca.

  • Garganta
  • Túnel de las curvas
  • Templo de la Primavera Eterna
  • Senderos
Este

Valle del Rift Oriental

Arrozales entre dos cordilleras.

Entre la cordillera central y las montañas costeras se abre un valle largo de arrozales, campos de flores y aldeas indígenas. Se recorre en bicicleta o en tren, con paradas en aguas termales.

  • Arrozales
  • Aldeas indígenas
  • Ciclismo
  • Aguas termales
Pacífico

Taitung

La costa que casi nadie visita.

En el sureste, una carretera bordea el océano entre acantilados, playas de cantos rodados y pueblos pesqueros. Desde aquí salen los barcos hacia dos islas volcánicas con termas de agua salada.

  • Isla Verde
  • Isla de las Orquídeas
  • Acantilados
  • Globos aerostáticos
Centro

Lago del Sol y la Luna

Un lago de montaña envuelto en bruma.

El mayor lago de la isla ocupa una depresión rodeada de montañas boscosas, con templos en las orillas, un carril bici que lo rodea entero y un teleférico que sube hasta un mirador alto.

  • Carril bici
  • Templo Wenwu
  • Teleférico
  • Aldea thao
Bosque

Alishan

Cipreses milenarios y mar de nubes.

Un tren de vía estrecha construido hace un siglo sube entre plantaciones de té hasta un bosque de cipreses gigantes. Al amanecer se llena el mirador para ver salir el sol sobre las nubes.

  • Tren forestal
  • Cipreses gigantes
  • Amanecer
  • Té de altura
Historia

Tainan

La ciudad más antigua de la isla.

La primera capital conserva fuertes de origen holandés, templos con siglos de culto ininterrumpido y calles de casas bajas. También tiene fama de ser el mejor sitio del país para comer barato.

  • Fuerte Anping
  • Templo de Confucio
  • Casa del árbol
  • Comida callejera
Broche final

Kenting

Palmeras y arena en el extremo sur.

La punta meridional de la isla es un parque nacional con playas de arena clara, arrecifes de coral, acantilados y bosque tropical. El cierre lógico después de tanta montaña y tanta ciudad.

  • Playas
  • Snorkel
  • Faro de Eluanbi
  • Parque nacional

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