Volcanes, glaciares y cascadas, en un viaje diseñado exclusivamente para ti.
La isla de fuego y hielo.
Islandia es una isla como ninguna otra: una tierra joven de volcanes activos, glaciares inmensos, cascadas atronadoras, géiseres, campos de lava y playas de arena negra. Naturaleza en estado bruto, moldeada por el fuego y el hielo, bajo cielos que en invierno se llenan de auroras y en verano no se apagan nunca.
De la acogedora Reikiavik al Círculo Dorado, de la costa sur y sus glaciares a los fiordos del este o los paisajes del norte, Islandia se recorre por su carretera de circunvalación entre maravillas naturales que se suceden sin descanso. Un destino sobrecogedor, para amantes de la naturaleza extrema.
La capital más septentrional del mundo es pequeña, colorida y creativa, con su iglesia icónica, museos, buena gastronomía y una animada vida cultural. Una base cálida y acogedora desde la que salir a descubrir la naturaleza salvaje de la isla.
Islandia se asienta sobre la dorsal atlántica, donde dos continentes se separan, y bulle de actividad geotérmica: volcanes, géiseres, campos de lava y aguas termales. Un lugar donde la Tierra se muestra viva y en constante formación.
La naturaleza es apabullante: glaciares que descienden hasta lagunas llenas de icebergs, cascadas gigantescas, playas de arena negra, fiordos y montañas de colores. Cada tramo de la isla depara un paisaje distinto y sobrecogedor.
La cocina islandesa mira al mar y a la tierra: pescado y marisco fresquísimos, cordero criado en libertad, pan horneado con calor geotérmico y productos de temporada. Y un placer imprescindible: bañarse en aguas termales rodeado de paisaje.
Cada viaje a Islandia se diseña a medida según los intereses y la estación. El verano regala días sin fin, carreteras abiertas y tierras altas; el invierno, nieve, hielo y auroras boreales. La isla se recorre de maravilla en coche por su carretera de circunvalación.
De la acogedora Reikiavik a la mágica península de Snæfellsnes: estas son las paradas que dan forma a un gran viaje por Islandia. Desliza, usa las flechas o toca una placa para explorarlas.
La capital más al norte del mundo.
Pequeña, colorida y creativa, la capital islandesa reúne una iglesia icónica sobre la colina, museos, buena mesa y una vida cultural animada. Una base cálida y acogedora para explorar la naturaleza salvaje de la isla.
Un baño turquesa entre lava.
Una gran laguna de aguas termales de un turquesa lechoso en medio de un campo de lava, con vapor, sales minerales y spa. Uno de los baños más famosos del mundo, ideal a la llegada o antes de partir de la isla.
Géiseres, cascada y placas tectónicas.
El circuito clásico de la isla reúne el parque donde se separan dos continentes, el géiser que da nombre a todos los demás y una imponente cascada doble. Tres maravillas naturales a un paso de la capital.
Cascadas y playas de arena negra.
Un rosario de maravillas junto al mar: cascadas por las que se puede caminar por detrás, playas de arena negra con columnas de basalto, glaciares y acantilados llenos de aves. La ruta más espectacular de la isla.
A la sombra del mayor glaciar.
En torno al mayor glaciar de Europa, Patrimonio de la Humanidad, se abre un mundo de lenguas de hielo, montañas y senderos, con la joya de Skaftafell. Caminatas sobre glaciar y cuevas de hielo en un paisaje sobrecogedor.
Icebergs a la deriva.
Una laguna glaciar donde flotan icebergs azulados desprendidos del glaciar, que van al mar y regresan a una playa de arena negra sembrada de hielo, la Playa de los Diamantes. Un espectáculo natural hipnótico.
Aldeas y renos entre montañas.
Una región tranquila de fiordos serpenteantes, aldeas de pescadores, montañas escarpadas y carreteras solitarias donde a veces se cruzan renos. El rincón más apacible y menos transitado de la isla.
Un mundo geotérmico burbujeante.
Una zona volcánica de gran belleza en torno a un lago, con cráteres, campos de lava, formaciones caprichosas, fumarolas humeantes y baños termales naturales. Uno de los paisajes más singulares del norte de la isla.
La capital del norte y su cascada.
La principal ciudad del norte, al fondo de un largo fiordo, con jardines, buena mesa y ambiente relajado, junto a la bella cascada de Goðafoss, la de los dioses. La puerta amable al norte islandés.
Islandia en miniatura.
El broche del viaje: una península coronada por un glaciar-volcán que reúne, en pocos kilómetros, playas negras, acantilados, campos de lava, pueblos de pescadores y la célebre montaña Kirkjufell. Toda Islandia concentrada.
01 / 10
Cuéntanos cómo imaginas tu Islandia y creamos una propuesta única, a tu medida y sin compromiso.