Historia frente al mar
Santo Domingo fue la primera ciudad europea de América, y su Zona Colonial, Patrimonio de la Humanidad, conserva la catedral, las calles y los palacios donde empezó todo. A ello se suman el aire victoriano de Puerto Plata y el capricho mediterráneo de Altos de Chavón: historia con vistas al mar.
Playas para cada momento
Hay una playa para cada plan: los arenales infinitos de Punta Cana y Bávaro, la postal de la isla Saona, el ambiente bohemio de Las Terrenas y, para quienes buscan el Caribe intacto, la remota Bahía de las Águilas. Del resort con todo incluido al chiringuito descalzo, la isla lo tiene todo.
La isla verde
Lejos de la orilla, República Dominicana se vuelve montaña y selva: las ballenas jorobadas de Samaná, los mogotes y manglares de Los Haitises, la cascada de El Limón y los pinares de Jarabacoa, a los pies del Pico Duarte, el techo del Caribe. Naturaleza de sobra para alternar con la playa.
Ron, merengue y sabor
La vida dominicana suena y sabe: merengue y bachata a cualquier hora, ron añejo, cacao y café de montaña, y una mesa generosa con sancocho, mangú y pescado con coco al estilo de Samaná. La hospitalidad local convierte cada comida en una pequeña fiesta.
Cuándo y cómo viajar
El clima acompaña casi todo el año, con los meses de diciembre a abril como los más secos y luminosos; y al comienzo del año, la bahía de Samaná se llena de ballenas jorobadas. Cada viaje se diseña a medida según la duración, el tipo de alojamiento y las preferencias del viajero: resort y descanso, ruta por toda la isla, luna de miel o viaje en familia. Playa, historia, montaña y música en un mismo destino: eso es República Dominicana.