Asia · Malasia

Malasia

Torres, selva antigua, islas y una mezcla de culturas.

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El destino

Tres culturas compartiendo la misma mesa.

Malasia se reparte entre una península y una parte de la isla de Borneo, y esa doble naturaleza define el viaje: por un lado, ciudades mestizas, casas de comerciantes y plantaciones de té; por otro, selva ecuatorial antiquísima, ríos con fauna y montañas que se levantan sobre el bosque.

Es un país fácil, cómodo y sorprendentemente variado. Malayos, chinos e indios conviven en las mismas calles, y eso se nota en los templos, en las fiestas y sobre todo en la comida, probablemente la más rica del sudeste asiático.

En profundidad

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Península y Borneo

En la península se enlazan la capital, las ciudades del estrecho, las tierras altas y la costa este con sus islas. En Borneo cambia todo: parques nacionales con orangutanes, cuevas gigantescas, ríos que se navegan al amanecer y la montaña más alta del sudeste asiático.

Puertos del estrecho

El estrecho de Malaca fue durante siglos el paso obligado entre China y la India. De ahí salen ciudades con templos chinos, mezquitas, iglesias portuguesas y casas de comerciantes peranakan, con azulejos, patios interiores y fachadas estrechas pintadas de colores.

Selva, montaña y arrecife

Buena parte del territorio sigue cubierta de selva ecuatorial, una de las más antiguas del planeta. Hay parques con pasarelas entre las copas, ríos donde se ven narigudos y elefantes pigmeos, cuevas enormes y arrecifes bien conservados en ambas costas.

Laksa, satay y roti

Comer es aquí un deporte nacional: laksa picante de coco o de pescado, nasi lemak con anchoas y huevo, satay a la brasa, roti recién estirado, dim sum, curris del sur de la India y una repostería llena de pandan y azúcar de palma.

Cuándo y cómo viajar

El clima es ecuatorial todo el año y lo que cambia es la costa: entre noviembre y febrero conviene el oeste; el resto del año, el este. Cada viaje a Malasia se diseña a medida: península, Borneo o ambos, con los días de playa que quieras al final.

Qué ver

Destinos populares

De las torres de Kuala Lumpur a las playas de Langkawi, estas son las paradas que dan forma a un gran viaje por Malasia. Desliza, usa las flechas o toca una placa para explorarlas.

Puerta de entrada

Kuala Lumpur

Torres gemelas sobre mezquitas y templos.

La capital crece a partir de la confluencia de dos ríos y mezcla rascacielos de acero con mercados, templos hindúes en cuevas de caliza y barrios coloniales. Se come mejor en la calle que en muchos restaurantes.

  • Torres Petronas
  • Cuevas de Batu
  • Chinatown
  • Plaza Merdeka
Estrecho

Malaca

Varias culturas en la misma calle.

El puerto que controló el estrecho conserva una plaza roja de origen holandés, ruinas portuguesas, templos chinos centenarios y casas peranakan de fachada estrecha y patio interior. Todo cabe en un paseo largo.

  • Plaza Holandesa
  • Jonker Street
  • Casas peranakan
  • Río
Tierras altas

Cameron Highlands

Té en terrazas y aire fresco.

Las montañas del interior se cubren de plantaciones de té que dibujan curvas verdes, invernaderos de fresas y bosques de musgo. El clima templado convirtió estas laderas en refugio desde la época colonial.

  • Plantaciones de té
  • Bosque de musgo
  • Fresas
  • Senderos
Caliza

Ipoh

Cuevas, cafés y casas de estaño.

Una ciudad tranquila rodeada de farallones perforados por templos en cueva. El auge del estaño dejó calles de casas coloniales que hoy se llenan de cafeterías, murales y puestos de fideos con fama merecida.

  • Templos en cueva
  • Casco antiguo
  • Café blanco
  • Murales
Mestizaje

Penang

Patrimonio, murales y comida callejera.

George Town alinea mansiones de comerciantes, clanes chinos con embarcaderos de madera sobre el agua, mezquitas y una escena de arte urbano que se recorre a pie. Y una oferta callejera difícil de superar.

  • George Town
  • Embarcaderos de clan
  • Kek Lok Si
  • Puestos de comida
Selva

Taman Negara

Uno de los bosques más antiguos del planeta.

Se entra en barca por un río marrón hacia una selva que lleva millones de años en pie. Pasarelas colgadas entre las copas, senderos con raíces gigantes y noches escuchando el bosque desde un escondite.

  • Pasarela de las copas
  • Navegación fluvial
  • Senderos
  • Aldeas orang asli
Borneo

Kuching y Bako

Casas largas y monos narigudos.

La capital de Sarawak es una ciudad ribereña agradable, con museos que explican las culturas del interior. A poca distancia, un parque costero con acantilados, playas y narigudos que bajan hasta la orilla.

  • Paseo del río
  • Parque de Bako
  • Narigudos
  • Casas largas
Cumbre

Monte Kinabalu

La montaña que domina Borneo.

Un macizo de granito se levanta muy por encima de la selva y se sube en dos jornadas para ver el amanecer desde la cima. Abajo, jardines de orquídeas, plantas carnívoras y aguas termales entre el bosque.

  • Ascensión
  • Orquídeas
  • Plantas carnívoras
  • Aguas termales
Fauna

Río Kinabatangan

Amanecer en barca entre la selva.

En el este de Borneo, un río ancho concentra la vida salvaje en sus orillas: narigudos, macacos, cálaos, elefantes pigmeos y cocodrilos. A poca distancia, un centro de rehabilitación de orangutanes.

  • Sepilok
  • Orangutanes
  • Elefantes pigmeos
  • Cálaos
Broche final

Langkawi

Arena, manglares y teleférico.

Un archipiélago en el noroeste con playas amplias, manglares que se recorren en lancha y un teleférico que sube hasta un puente colgante entre picos. El cierre natural después de la selva y las ciudades.

  • Playas
  • Manglares
  • Teleférico
  • Islas cercanas

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