La ruta histórica del norte
El circuito por el norte encadena castillos de piedra, estelas monumentales, monasterios sobre acantilados y, sobre todo, las iglesias excavadas de Lalibela, talladas hacia abajo en un bloque de roca rojiza y todavía en uso. Un patrimonio que se visita entre peregrinos, incienso y cantos.
Fe, calendario y ceremonia
La iglesia ortodoxa etíope marca el ritmo del año con festividades multitudinarias en las que se sacan los tabots bajo sombrillas bordadas, se canta y se baila durante horas. El calendario local va por su cuenta y el reloj empieza a contar al amanecer: una manera distinta de medir el tiempo.
Montañas, valles y lagos
El Simien despliega precipicios donde pastan rebaños de babuinos gelada de melena leonina; las montañas de Bale guardan páramos de lobelias y al lobo etíope; y hacia el sur, el Valle del Rift alinea lagos poco profundos llenos de pelícanos, marabúes y pescadores con barcas de papiro.
La mesa y el café
Se come sobre la injera, una torta esponjosa de teff que hace de plato y de cubierto, cubierta de guisos especiados de legumbres, verduras y carne. Y el café, que nació aquí, se tuesta, se muele y se sirve delante del invitado en tres rondas, sin prisa, como gesto de bienvenida.
Cuándo y cómo viajar
La estación seca facilita las carreteras de montaña y coincide con algunas de las grandes celebraciones religiosas. Las distancias son largas y los vuelos internos ahorran muchas horas. Cada viaje a Etiopía se diseña a medida: norte histórico, sur y sus pueblos, montaña o una combinación de todo.